Emprender en tiempos difíciles

Los famosos $1,000 pesos prestados....

He hablado con mucha gente, con muchas ideas, muy buenas ideas. Pero el problema de esas ideas radica en que si no se llevan a cabo se quedan en eso, solo ideas...

Yo por el contrario, no tenia ninguna idea, cuando me propusieron vender joyería de catalogo, como buena vendedora, no me negué. Cuando me dijeron la cantidad que necesitaba pagar por esa mercancía (25,000.00), no lo vi imposible, aunque para mi capacidad económica, era muchísimo dinero.

Lo primero que pensé fue que necesitaría encontrar un lugar para vender tal cantidad de joyería. Busque en internet algún local para vender joyería, y claro, las primeras opciones estaban en los centros joyeros en el centro histórico de la ciudad de México. ¿Como no lo había pensado? Y yo viviendo a solo unas cuadras de ahí... Pensé, que lo mejor seria ir personalmente a ver todos los locales.

Y como mandado a hacer después de caminar varias cuadras, viendo plazas llenas con todos los locales ocupados, sobre la calle de Palma veo un centro joyero con un local a pie de calle desocupado. Ubique rápidamente al guardia de seguridad que sin duda era el encargado de esa plaza, se encontraba con otra persona platicando exactamente afuera de este local. Me acerque y pregunte por la persona que da los informes. La otra persona muy amablemente se presento como el administrador. (hoy día después de 3 años y medio en esa plaza, es raro que esta persona este ahí). Las circunstancias me llevaron a conocerlo en ese preciso momento, y que después de una junta bastante rápida en su oficina dentro de la plaza, me hiciera de las mejores propuestas que me han hecho.

21 de mayo de 2012
“Falta una semana para que termine el mes, te dejo que montes tu joyería (que aun no tenia), a partir de mañana sin cobrarte esta semana, y me empieces a pagar la renta a partir de Junio” En ese momento la propuesta 
ya era bastante buena, pero ¿cuanto dinero me pediría para darme esta opción?: “ Déjame $1,000.00 pesos para apartármelo, y puedes empezar mañana”.

De inmediato accedí. El problema; no traía mil pesos en la bolsa. Muy cerca de ahí estaba el lugar donde trabaje anteriormente, me dirigí ahí para encontrarme con alguien que pudiera hacerme favor de prestarme esos mil pesos que necesitaba en ese momento. Los conseguí. Y regresé para pagarle a cuenta de lo que no sabia en ese momento seria la mejor inversión que he hecho en mi vida.

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